Recomendación: Cuentos clásicos de vampiros

Últimamente estoy un poco obsesionado con los vampiros. No es algo nuevo, es un interés que he tenido toda mi vida de forma intermitente, aunque se haya intensificado desde mi descubrimiento del rol de Mundo de Tinieblas. Por eso cuando di con este libro no pude resistirme a comprarlo.

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Como ya dije en mi artículo sobre Seis de cuervos, soy una persona jodidamente superficial que sí juzga los libros por su portada y posiblemente no lo habría comprado si no estuviese editado de forma tan bonita (o al menos me lo habría pensado antes de agarrarlo y correr hasta la caja con él). El libro es una recopilación de trece cuentos de vampiros, ordenados cronológicamente y encabezados por El vampiro de John William Polidori. Este relato fue la inspiración del mito del vampiro como hoy lo conocemos y que sirvió de modelo para otras obras. Polidori, por su parte, se inspiró en un relato de Lord Byron Fragmento de una novela, para escribir su historia y en el propio Byron para su vampiro (no T no shade).

La verdad es que tras leer el relato y saber del bullying que le hacía Byron, le he cogido un extraño cariño a Polidori y ahora es mi hijo muerto hace más de 190 años. Santa Veronika te tenga en tu gloria, bebé.

A pesar de que todos los relatos están muy bien elegidos y traducidos y ofrecen un buen cuadro de cómo se ha creado el mito del vampiro, solo unos pocos me han marcado. Os voy a hacer un pequeño resumen de mis favoritos (sin sopilers) Si queréis que hable de alguno de forma más extensa, esté o no en esta lista:

El vampiro– John William Polidori: El joven Aubrey, que no es para nada un self insert del autor, se interesa por un atractivo noble concido como lord Ruthven y se va de viaje con él por Europa. Pero el seductor aristócrata resulta ser algo que seguro ninguno de vosotros imagina (chan, chan, chan)

La muerta enamorada– Théophile Gautier: Un joven sacerdote se enamora perdidamente de una dama el mismo día de su ordenación, lo que le empuja a llevar una doble vida. (A este le dedicaré un artículo aparte lo queráis o no porque la mujer, Clarimonde, es mi crush máximo y le debo odas, poemas y cuadros al óleo)

La buena lady Ducayne -Mary Elithabeth Braddon: Una joven empieza a trabajar como dama de compañía de una anciana adinerada. Por alguna razón todas sus acompañantes anteriores acabaron terriblemente enfermas y tuvieron que dejar el trabajo a los pocos meses.

La tumba de Ethelid Fionguala– Julian Hawthorne: Los amigos de Keningale lo visitan para interrogarle sobre su repentino cambio de actitud desde el regreso de su viaje por Europa.

La verdadera historia de un vampiro– Stanislaus Eric Stenbock: Una anciana baronesa nos narra la historia de cómo un invitado de su padre, al que conoció por pura casualidad, destruyó su hogar y a su familia.

El huésped de Drácula– Bram Stoker: Un caballero inglés de visita por Múnich hace caso omiso de su cochero y decide desviarse de su camino para dar un paseo por el campo. Pero debe volver antes del ocaso, pues es Walpurgis nacht, la noche de las brujas.

¡Y ya está! Aquí os dejo el link a la página de la editorial con las referencias del libro y su precio, por si lo queréis buscar. Contadme, ¿cuáles son vuestros relatos favoritos sobre vampiros? ¿Hay alguno del que os gustaría que hablase? ¿Conocíais alguno de los cuentos que he mencionado? ¡Tened buen finde y hasta la semana que viene!

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Sobre la locura como espectáculo

La primera vez que supe sobre el Hospital Real de Bethlem fue en un libro que compré durante mis vacaciones en Londres hace ya algunos años. Se titulaba London’s Strangest Tales y era una recopilación de curiosidades históricas de la ciudad, algunas simpáticas y otras no tanto. Para los que no lo sepan, Bethlem no fue solo el primer hospital psiquiátrico de Europa, si no que también ha pasado a la historia como el peor. Su mala fama se remonta al siglo XIV, cuando empezó a recibir pacientes ”débiles de mente”. El trato a los pacientes era brutal: cadenas, confinamientos, latigazos, hambruna y una falta total de higiene eran el pan de cada día tras sus muros y ni el cambio de director ordenado por Jaime I en el siglo XVII, ni el ordenado por Carlos I en el XVII mejoraron la situación; de hecho fue en este último siglo cuando el hospital entró en una de sus épocas más oscuras: el comienzo de las visitas públicas. Desde personajes ilustres que acudían, según decían, como obra de ”caridad” hasta ciudadanos normales que buscaban un sitio donde pasar la tarde del domingo, miles de londinenses dejaban sus monedas para ver a los “lunáticos” en acción (muchas veces soliviantados por los cuidadores para ofrecer un mayor espectáculo). Estas visitas no sólo tenían como objetivo conseguir fondos para el mantenimiento de la institución (aunque esos fondos no fuesen invertidos precisamente en comida para los internos) sino que tenían una función moralizante. Y es que en el siglo XVIII estaba muy extendida la creencia de que la inmoralidad y el vicio podían llevarte a la locura. Pero seamos realistas, es poco probable que los 96.000 ingleses que, se especula, acudían anualmente al manicomio durante las vacaciones fueran para ”aprender una lección de moral”.

rp8Bedlam representado por William Hogarth en su serie A Rake’s Progress

El hospital pasó a ser conocido popularmente como Bedlam, y esta palabra aún hoy se usa como sinónimo de locura y caos. Su infamia pasó a la historia y este episodio concreto ha hecho que muchas personas se echen las manos a la cabeza, pero ¿Realmente estamos tan lejos de ese comportamiento como pensamos? La deshumanizacion de las personas con diversidad funcional, mental o fisica, y su explotación para divertimento no ha sido algo exclusivo de Bethlem ni de los ingleses, ni se ha detenido después del siglo XVIII. A muchos nos sonarán los freakshows y otros espectáculos por el estilo en los que personas extrañas eran expuestas públicamente para el deleite del público; y los programas de televisión, series, películas que muestran personajes neurodivergentes como crueles asesinos, monstruosidades o comportándose de forma ridícula precisamente con el objetivo de hacer reír. Personalmente no veo mucha diferencia entre las razones de consumo de estas representaciones y las que llevaban a las visitas en Bedlam: entretenimiento a costa de o ejemplo de vida indeseable. Paraos un momento a pensar en los personajes locos o raros que disfrutamos y por qué, en cuántos de ellos tienen algo que los defina aparte de su condición.

Aun nos queda mucho camino por recorrer para eliminar estos conceptos tan arraigados en nuestra cultura y para que las personas neurodivergentes y con diversidad funcional tengan su lugar en el arte y el entretenimiento como personas y no como producto.

Mi experiencia en el Ficfest y algunas novedades

¡Buenas, gentecilla! Como ya conté en las redes sociales, el domingo pasado volví de Sevilla y me he tomado algunos días para descansar y reorganizarme. Los días de descanso eran imprescindibles porque el evento ha sido una verdadera paliza, hacía mucho que no pasaba tantas horas despierta (durante el día) y tener que pasar tanto tiempo en un entorno social me ha desgastado bastante. Pero ahora estoy más o menos recuperada y tengo nuevos y jugosos datos con los que trabajar.

En cuanto al evento en sí, digamos que no salió especialmente bien. La asistencia fue bajita (en realidad tiene algo de sentido, era una mala fecha y teníamos al lado una feria de ciencias. ¿Cómo íbamos a competir con pieles de anaconda y muelas de elefante?) y las ventas por extensión también fueron bajitas, tanto para mí como para otros artistas y artesanos con más experiencia. Hice una inversión bastante importante teniendo en cuenta que no tengo ingresos de ningún tipo y no pude recuperar ni lo que me costó el stand (y el mío era de los baratos). Aun así, ¿diría que fue una total pérdida de tiempo y que no tendría que haber ido? Para nada. He aprendido un montón del funcionamiento de este tipo de eventos y para el próximo mi nivel de ansiedad será mucho más bajo, porque ya sabré lo que puedo encontrarme; he podido comprobar que mi trabajo gusta y que hay gente que está dispuesta a comprarlo (mi nivel de autoestima no está precisamente por las nubes y este punto ha sido super importante para mi), y he conocido a gente del mundillo, que se dedica a lo mismo que yo y de la que puedo aprender muchísimo. No soy exactamente asocial pero las interacciones con otras personas me cuestan así que encontrarme con esta gente tan maja fue un alivio y la verdad hizo más amenas las horas que tuve que pasar en el stand poniendo cara de persona decente para que la gente me comprara cosas. Además ahora sigo a muchos artistas nuevos e interesantes a los que lanzarles euros de vez en cuando (o pegatinas, porque he descubierto lo maravilloso que es intercambiar mercancía con otros ilustradores y me encanta).

Así que en resumen: aunque la cosa no haya salido como yo esperaba estoy muy feliz de haber ido.

Tengo que darle las gracias a mi hermana por aguantar conmigo los tres días en el stand y saltarse clases por mi, a mi amiga Shere por llevarme y traerme al Fibes y hacerme ofrendas en forma de magdalenas y chocolate, y a su hermana Rocío por acogernos en su piso. También a mis padres por echarme una manita cuando no me dio el presupuesto y por ayudarme a recortar pegatinas (la tarea más horrible y coñazo a la que deben enfrentarse los artistas de las convenciones, parece ser).

Y por supuesto muchas gracias a todas las personitas que os habéis llevado cositas mías y/o me habéis seguido en redes sociales. Aquí os dejo una imagen de algunas de las cosas que compré y una lista de todos los artistas majérrimos que he conocido para que podáis echar un ojo a su trabajo. (No están todos los que son así que perdonadme si me he dejado a alguien)

cositas ficfest

@evangelinedraws (autora de la ilustración de la derecha)

@julia_waa (autora de las pegatinas de Love Live)

@roohend

@chibi.carrera

@coffeeitea

@chibimar_arts

@rociorodrigue

@toseart

@juanjo_lopez_artist

@ellinasart

@noeruchan

@oteinjosema

@ramirezpau

@lupusaquam

Ahora novedades.

Como necesito recuperar al menos parte de la inversión que hice para el Ficfest voy a abrir encargos. Todavía tengo que aclararme con los precios pero el lunes tendréis toda la información en mis redes sociales. En principio dibujaré OC’s y personajes de rol, chibi o retrato, y avatares para foros y redes sociales. También estoy pensando en abrir una tienda online pero eso es un proyecto más a largo plazo.

A pesar de lo bien que me ha sentado este descanso, he decidido volver a instalarme Twitter en el móvil. Me he dado cuenta de que es una red social que necesito para promocionarme, pero estudiaré la forma de llevarla sin que suponga un riesgo para mi salud mental. Muy a mi pesar voy a tener que hacer una limpieza importante, incluso de gente que me cae bien.

Por último, he sacado tumblr de mis redes sociales ”oficiales” pero seguiré usándola para subir cositas, especialmente bocetos, concepts y dibujos de mis personajes y cosas NSFW (Not Safe For Work… porno y gore, vamos), así que os podéis pasar a cotillear de vez en cuando.

Recomendación: Seis de Cuervos

Sant Jordi fue hace varios días pero yo voy con retraso en todo. Levaba tiempo queriendo hacer un post de recomendación y me pareció la oportunidad perfecta para hacerlo. La recomendación es una novela de Leigh Bardugo: Seis de Cuervos.

Sí, ya sé que ya lo recomendé por twitter en su momento pero solo tengo una persona con la que hablar de él y es un libro que me pareció tan bueno que necesito que la gente sepa de él.

El ”Nunca juzgues un libro por su portada” suelo pasármelo por un sitio muy indecoroso. Soy un esteta, una persona superficial que se deja llevar por la belleza de las cosas. Por esto mismo tengo la tendencia a comprar libros solo porque me parecen bonitos (de hecho, me resisto mucho a comprar libros feos o mal encuadernados, salvo que alguien me haya convencido de que me van a encantar)

El libro que os quiero recomendar hoy lo compré precisamente por su encuadernación: no solo todo su diseño está super cuidado (la portada, el negro del borde de las páginas, los inicios de capítulo, los mapas) sino que además cumple con el tipo de estética que más me enamora. Esto es: que es tan darks que caga murciélagos. Para colmo cuando leí la sinopsis vi que cumplía varios de mis fetiches literarios: organizaciones criminales, referencias a cartas o juegos de azar y una misión para infiltrarse en un sitio de máxima seguridad.

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Os dejo aquí la sinopsis:

Kaz Brekker, un genio del crimen que regenta un antro de juegos de azar y apuestas conocido como el Club Cuervo, debe reunir a un grupo de seis personas con las habilidades necesarias para entrar (y salir) de la Corte de Hielo, una fortaleza inexpugnable que mantiene bajo llave un secreto que podría dinamitar el equilibrio de poder en el mundo.

Es probable que nadie sobreviva a esta misión, pero si quiere hacerse rico más allá de lo que alcanza su imaginación, Kaz va a tener que jugárselo todo a una sola carta. Y esa carta es un Seis de Cuervos.

Ya veis, nada de elegidos ni de salvar el mundo sino una misión impulsada por el poder del dinero. Y es que no hay héroes entre los seis protagonistas, son una panda de sinvergüenzas que se mueven por pura motivación personal, que han tenido vidas de mierda y solo buscan vivir decentemente, aunque sus métodos para lograrlo no tengan nada de decentes. A lo largo de la historia vas conociéndolos uno por uno, descubriendo lo que los mueve y el porqué de cómo son y, al menos en mi caso, eso hace que os enamoréis perdidamente de todos. Son personajes tiernos, complejos, humanos, con un montón de dobleces y resulta muy fácil identificarse con ellos o simplemente desarrollar la necesidad de adoptarlos como a tus hijos y cuidarlos por la eternidad. Además, son un grupo bastante diverso: hay gente no-blanca, gente lgtb, gente con diversidad funcional… Creo que no había visto tanta variedad en un grupo de protagonistas desde Avatar (la serie, no la peli de los monos azules).

Los personajes no son lo único bien construido. La ambientación también quita el aliento. Aunque todos los países mencionados están basados en naciones reales y con un par de detalles puedes adivinar en qué se ha basado para cada una, la descripción de las ciudades, las organizaciones, religiones y especialmente el sistema de magia son jodidamente únicos. La magia en este mundo convive con la tecnología y ambas están bastante equilibradas, de forma que los personajes con habilidades especiales no son automáticamente invencibles salvo si viene otra persona con habilidades especiales a bajarlo del podio. Me pareció refrescante y, personalmente, nunca lo había visto en ninguna otra historia (a lo mejor es porque leo poco así que si conocéis más libros asi porfa PORFA recomendádmelos).

La historia, por su parte, está muy bien hilada y engancha desde la primera página. No sé si lo he dicho alguna vez por aquí pero tengo la capacidad de concentración de un pez de colores y leerme un libro me cuesta la misma vida. Durante una gran parte de mi vida dejé de leer porque me costaba demasiado esfuerzo y porque no encontraba historias que me llamasen los suficiente. Pues bien, Seis de Cuervos me tuvo leyendo hasta las 5 de la mañana varias noches seguidas, y ese fue el despertar de mi sed lectora y gracias a él he vuelto a leer con las mismas ganas que en mis años mozos.

Así que no sé qué mas necesitáis para convenceros de que os leais el maldito libro. ¿Tengo que deciros que la autora es jodidamente guapa y darks? ¡Porque lo es! ¿Que aparte de la encuadernación super chula tiene ilustraciones originales de los personajes? ¡Porque las tiene! (Aunque yo decido ignorarlas porque me los imagino de otra forma, pero no quita que sean preciosas)

¡Leed el maldito libro! ¡Hacedlo! No os arrepentiréis y me haréis una alimaña feliz.

(Hay una segunda parte que todavía no he leído porque se me acumulan las lecturas de documentación pero cuando lo haga volveré por aquí y os daré el coñazo de nuevo.)

Ficfest 2018

¡Hola gentecilla! Antes de nada, mis disculpas por no haber publicado nada el jueves, pero prometo que ha sido por razones de fuerza mayor. Estoy dando los últimos toques a un par de proyectos y todo mi tiempo y energías (o más energía que tiempo) están puesto en ellos. El no más importante pero sí inminente es del que os voy a hablar hoy:

¡Voy al FicFest de Sevilla!

No he querido decir nada antes porque tenía miedo de gafarlo o de que, por la razón que fuera, acabase echándome para atrás. Suelo tener mala suerte con este tipo de cosas y no me gusta comprometerme si no tengo la seguridad al 100% de que voy a cumplir. Y bueno, a menos de dos semanas del evento, con la imprenta llevándose mis ahorros y la contabilidad absorbiendo mi alma queda claro que voy a estar allí, y ¡me muero de ganas! Aquí tenéis más información sobre el Ficfest.

Es la primera vez que voy a una convención con mi propio stand de ilustrador, la primera vez que saco mi material a la venta y la primera vez que acepto encargos remunerados, así que si os pasais por el Ifema porfa venid a verme, aunque sea para saludar.

Plano FICFEST

Por supuesto el gran monstruo de la ansiedad está especialmente intensito estos días y ya he tenido un par de momentos de ”¡Si cierro los ojos moriré así que debo renunciar a dormir hasta mayo!” pero el nuevo tratamiento y maratones nocturnos de Avatar mientras recorto pegatinas lo están manteniendo a raya (más o menos). Aún con todo creo que saldrá bien, he tenido la suerte de contar con la ayuda de dos amigas que tienen varios años de experiencia en esto de las convenciones: J3nysama y Shirocreate. Echadle un vistazo a su trabajo porque son ambas super talentosas y lindas.

No habrá entrada el jueves 3 porque será el día que tire para Sevilla, pero esta semana os tareré una recomendación para Sant Jordi (un poco tarde, lo sé). También estaré subiendo fotitos de la mercancía que llevaré al Ficfest en mi Instagram.

¡Deseadme suerte! Os prometo una descripción pormenorizada de la experiencia cuando vuelva.

Sobre huesos

Hace un par de semanas mi grupo de amiwis y yo nos fuimos de excursión al campo. Queríamos llegar a una laguna que hay cerca de las casas de un par de ellos, que viven en las afueras. Solo para tres de nosotros era la primera vez que íbamos.

Como los días antes había llovido lo que viene siendo el segundo y tercer diluvio universal, estaba todo embarrado, así que llegar a la laguna fue toda una odisea (muy divertida, eso sí). El nivel de la laguna había subido bastante por lo que no nos pudimos adentrar mucho a riesgo de acabar más mojados y llenos de mierda de lo que ya estábamos cuando llegamos. Tampoco nos hizo falta porque ya la vista que teníamos desde la orilla era una pasada.

Por el camino encontramos dos casas abandonadas, dos varas de mago, una serpiente con la cabeza reventada y un bebé de conejo muerto. Las maravillas del campo. También nos cruzamos con un rebaño de ovejas (los dueños nos dejaron tocar a los corderos, más majetes ellos). Pero lo más importante de todo es que encontré huesos: un húmero, que según mi colega es de perro, y una escápula que aún no he identificado de qué podría ser, pero a mi me da que es de oveja.

Los huesos siempre me han gustado. Cuando era una alimañita tenía una colección bastante impresionante. No recuerdo exactamente cuando empecé a llevarme huesos de animales como recuerdo de mis excursiones, solo que era peque. Junto a la casa de mis padres hay un pinar y solíamos atravesarlo para llegar a la playa cuando hacía bueno (que, al ser esto Cádiz, era bastante a menudo). No era raro encontrarse huesos de ratones, conejos, pájaros y otros animalillos, o los cadáveres enteros. Si era este el caso normalmente lo enterraba o lo escondía, e iba a buscarlo tiempo después cuando los insectos ya se habían comido toda la carne, piel y demases. Las piezas de las que más me enorgullecía eran un cráneo de rata muy enterito, con todos sus dientes, un par de vértebras pequeñitas y un cráneo de pájaro. Lo más destacable de este último es que me lo encontré clavado en un árbol, ya limpito y reluciente.

Los guardaba en frascos de cristal que tenía en una caseta al fondo del jardín. Desgraciadamente mii madre los tiró todos cuando quitamos la caseta. Decía que ”le daban yuyu” (algo muy hipócrita por su parte si tenemos en cuenta que ella llegó a tener un esqueleto humano completito en su casa). Aún hoy le pongo cara de limón cuando sale el tema.

Lo único que pude salvar fue el gato de mi tío. Se murió de viejo y lo enterró en su finca, y no tuvo ningún problema con que yo lo desenterrase y lo llevase a casa (le pedí permiso, conste). Estaba muy completo. Lo tengo en una vitrina, clasificado en dos tuppers con sus etiquetas y todo, cortesía del profesor de ciencias naturales de mi instituto (recuerdo cuando se lo llevé, fue una risa). Ahora que soy mayor, y mi madre no me puede tirar las cosas a la basura, quiero retomar mi colección. He descubierto nuevos sitios donde conseguir huesos interesantes y gente dispuesta a acompañarme a por ellos.

¿Y a vosotros os gustan los huesos? ¿Tenéis alguna colección curiosa por ahí?

(Por cierto, la imagen de cabecera es de una amiga. Id a echarle un vistazo a su Instagram porque tiene fotos chulísimas)

La Duodécima Noche en el Manicomio Hanwell

Durante mi trabajo de documentación para mi novela ”Biter Bennet” me obsesioné con los ”lunatic balls”, o los bailes que se celebraban en los manicomios del siglo XIX en los que tanto internos como visitantes podían disfrutar juntos de la comida, la música y otros entretenimientos inocentes… más o menos. La verdad es que la mayoría de la información sobre estas fiestas tiene esa particular (falta de) delicadeza victoriana y se puede adivinar con facilidad los abusos que sufrían los ”lunáticos”, que habitualmente eran usados como entretenimiento.

Antes de hacer un artículo más extenso sobre este tema quería compartiros una visión algo más amable. Se trata de un artículo del blog Historic Hospitals en base a una ilustración del Illustrated London News. Aviso que aunque tengo un nivel decente de inglés no me dedico a la traducción ni he estudiado nada relacionado, así que os pido comprensión y que si veis algún fallo por favor me lo digáis para que pueda corregirlo enseguida.

Os dejo un enlace al artículo original por si queréis echarle un ojo.

L0000640 The twelth night entertainmentImagen mostrada en el artículo original. ”The Twelfth Night entertaintment at Hanwell Asylum. Del Illustrated London News del 15 de Enero de 1848. Tomada de Wellcome Images.

La Duodécima Noche para mucha gente es ahora tan solo el día en el que se retiran los adornos de Navidad. Al ser el último de los Doce Días de Navidad y el comienzo de la Epifanía (1) formaba parte de las festividades y a menudo se celebraba con un banquete. La ilustración de arriba muestra un baile y banquete que tuvo lugar en la celebración de la Duodécima Noche, el seis de Enero de 1848, en el manicomio de Hanwell (el manicomio para lunáticos indigentes del condado de Middlesex, en Hanwell, al oeste de Londres). El espectáculo era solo para los pacientes masculinos, las mujeres tuvieron una fiesta similar en la víspera de Año Nuevo.

La fiesta de la Duodécima Noche tenía lugar en la galería del pabellón 9, y reunía alrededor de 250 pacientes, personal e invitados. La galería se decoraba con abetos(2), recursos y lemas, con lámparas coloridas que colgaban del techo, mientras que las lámparas de gas que normalmente iluminaban la estancia se alteraban para ”parecer vidrieras ornamentales”. El evento empezaba con café y pasteles a las cuatro y media de la tarde, después había música para algunos y para otros juegos como cartas, damas, dominó y billar romano. La cena se servía a las ocho de la tarde y consistía en carne asada y verduras con ”concesiones de cerveza y tabaco”.

En el primer plano de la imagen estan los bailarines. La figura a mano derecha es un retrato de William Rayner, un actor conocido principalmente por su papel como Arlequín, que interpretó en Covent Garden, con su esposa en el papel de Columbina. Tras la muerte de su esposa se ”consumió(3)” y fue entregado al manicomio. En 1848 ya llevaba como paciente de Hanwell unos diecisiete años. Siempre estaba dispuesto a hacer alguna pirueta para entretener a sus compañeros del manicomio: un ”buen hombre con aire jovial”, vestido con una mezcla de disfraces y coronado con una gorra abigarrada, adornada con cintas de varios colores.

A William Rayner lo confunden fácilmente con su contemporáneo más conocido, Lionel Benjamin Rayner, que actuaba en Covent Garden por la misma época.

(1) Los doce días que pertenecen al Tiempo de Navidad de la liturgia católica. Comienzan el 25 de Diciembre y acaban el 6 de Enero, nuestro Día de Reyes.

(2) Puse abetos por ser más navideño pero en general son plantas de hoja perenne.

(3) No he encontrado ninguna definición para la expresión original (”took to fretting”) y esta es la traducción que para mí tenía más sentido. También valoré ”se llevó un disgusto” pero no tiene pinta de pegar mucho.

El origen del mal

TW: gore

 

Elise Janssen salió de la reunión parroquial bastante más tarde de lo que había planeado. Todavía tenía que preparar la cena y revisar los deberes de su hija. Suerte tenía de que su marido no cenase esa noche en casa.

Cuando llegó a su pulcro adosado de fachada pastel y mantenimiento robotizado de jardín, el sol ya se había escondido. No había una sola luz encendida en toda la casa, lo cual era extraño. Su hija estaba castigada y no tenía permitido salir.

—¿Liv? ¿Estás ahí? —preguntó al aire mientras se desabotonaba el abrigo.

Fue prendiendo luces conforme avanzaba. Aparte del sonido de sus zapatos sobre el suelo de madera no se oía ni un alma. Dejó las llaves sobre la encimera de la cocina. No parecía haber nada fuera de su sitio, la cocina estaba impoluta, el salón igual. No había muestras de que nadie hubiese habitado la casa en mucho tiempo, de hecho la casa parecía un piso piloto, justo como a ella le gustaba.

—Espero por tu bien que no hayas salido, jovencita.

Oyó ruido en el piso superior. Seguramente estaría en su habitación encerrada y habría decidido ignorarla a propósito a modo de protesta. Suspiró y subió las escaleras haciendo ruido, quería que la oyese llegar.

—¿Aún estás enfadada por lo de esta mañana? Ya eres mayorcita para estas rabietas.

Ni siquiera recorada bien por qué habían discutido, posiblemente una tontería sin importancia. Su hija estaba muy sensible últimamente.

El dormitorio estaba vacío. Miles de peluches la recibieron con una sonrisa, cuando prendió la luz. Odiaba esos muñecos siniestros. Abarrotaban los estantes y la cama, todo lazos, colores chillones y ojos negros y vacíos. Había intentado muchas veces convencer a Liv de que cambiase la decoración a algo menos estridente, sin éxito. Una vela aromática recién apagada desprendía un fino hilo de humo con perfume de fresa y nata, pero ni rastro de su hija. ¿No se estaría escondiendo, verdad? Sería ya el colmo.

Un golpeteo en el vestidor le hizo poner los ojos en blanco. Fue a abrir la puerta, con la reprimenda en la punta de la lengua, lista para disparar, sin embargo no fue a su hija Liv a quien encontró entre los vestidos sino una bolita blanca de pelo. Era un gato, rechoncho, con el pelaje largo que una vez fue suave y esponjoso, ahora desgreñado y con trasquilones. Elise lo reconoció enseguida, lo habría reconocido aún sin el collar de terciopelo rosa con diminutos diamantitos que llevaba al cuello. Dió un paso hacia atrás, pálida como la leche, y se tapó la boca con las manos en un intento por reprimir las ganas de vomitar.

—No es posible…

El gato al verla le dedicó un maullido amistoso y fue hacia ella con un trotecillo y la cola tiesa, la punta un poco torcida a un lado. La había reconocido, esa maldita cosa la había reconocido y eso eliminaba cualquier atisbo de duda que pudiera quedarle. Retrocedió de forma atropeyada hasta chocar con la silla del escritorio. Esta dió a su vez con la mesa, provocando un efecto dominó que tiró todo el contenido de los estantes que tenía detrás y volcó un par de lapiceros. Un globo de nieve se estampó contra el tablero y lo empapó todo de agua purpurinosa. Elise se agarró al borde de la mesa para no caer, las piernas le temblaban. El gato, que había corrido detrás de ella con la intención de frotarse contra sus piernas, como habría hecho en otras ocasiones anteriores, se distrajo. El repentino movimiento había hecho que un gusano que le colgaba de la cuenca del ojo se cayera. El insecto reptó por la alfombra, tratando de huir y el minino corrió en su captura. Dejó caer todo el peso de sus acolchadas y sucias patitas sobre él y luego lo liberó, esperando a que volviese a moverse para descargar su peluda crueldad sobre el pobre bicho. Desde esa posición, Elise podía ver mejor la marca de neumáticos que manchaba su blanco pelaje y el rastro que sus tripas esparcidas iban dejando sobre el parqué. Era una visión sacada de sus peores pesadillas.

—Hola, mamá.

Su hija Liv estaba asomada a la puerta del dormitorio. Tenía el pelo húmedo, como si acabase de salir de la ducha, y llevaba unas mallas y una sudadera rosa fucsia con un unicornio en el pecho. Bajo el brazo tenía una toalla de color pastel enrollada. Le miraba con una sonrisa plácida y dulce, como si no hubiese roto un plato en su vida.

—Liv, ¿qué has hecho? —preguntó Elise con la voz estrangulada.

La niña entró en la habitación dejando la puerta entornada tras de sí.

—Estaba triste, echaba mucho de menos a Runrun, así que lo traje de vuelta. Pero me puso perdida, he tenido que cambiarme.

Envolvió al gato en la toalla y lo tomó en brazos, acunándolo como si fuera un bebé. Le besó el único espacio en la cabeza que no estaba carcomido por la putrefacción y los gusanos.

—Huele muy mal, pero seguro que con unos arreglillos volverá a estar perfecto.

A Elise se le escapó un gemido angustiado. Se llevó la mano al crucifijo de oro que llevaba oculto bajo la blusa. Los ojos se le humedecieron, pero contuvo las lágrimas.

—Liv, eso es pecado —dijo. Su voz sonaba aguda y estrangulada.

—No, no lo es —le cortó su hija. Se sentó al borde de la cama, con el gato sobre el regazo y se dedicó a acicalarlo, ignorándola completamente.

Eso hizo que Elise sustituyese parte del terror que sentía por rabia e indignación. Se puso en pie de nuevo, apoyándose en el escritorio para no perder el equilibrio. Su expresión se volvió severa. No iba a tolerar semejante comportamiento.

—Lo que has hecho es un acto impío y repugnante —dijo, recuperando su tono de autoridad habitual -Vas a devolver a ese monstruo a la tierra y vas a disculparte con Dios.

—No, no voy a hacerlo.

Liv se puso en pie para encararse a su madre. Dejó a Runrun sobre el edredón que se deshizo con presteza de la toalla y corrió a esconderse bajo la cama.

—Estoy harta de vosotros, de vuestras estúpidas reglas, de vuestro estúpido Dios y de este pueblo aburrido.Y me he cansado de que me hagáis sentir vergüenza por lo que puedo hacer. He encontrado a alguien ¿sabes?, que me hace sentir especial y piensa de verdad que lo que tengo es un don. —Señaló el portatil cerrado lleno de pegatinas que descansaba sobre la cama. —Puedo hablar con él de lo que sea y no me grita ni me critica. Es bueno conmigo.Y me voy a ir con él, y me voy a llevar a Runrun porque es el único que me ha querido de verdad en este asco de casa.

—¡Liv, te prohibo que pongas un pie fuera de esta casa! Y vas a darme ahora mismo ese ordenador. No sé qué majaderías has estado leyendo en Internet pero no voy a consentirte que me hables en ese tono. Eso que haces no es nada parecido a un don, es algo repugnante e impío y va en contra de la gracia de Dios. Olvídate de quienquiera que te haya dicho lo contrario porque no vas a volver a hablar con él nunca.

La niña se echó a reir. A Elise, que en cualquier otro momento habría considerado la risa de su hija el sonido más maravilloso de la Tierra, le sonó a uñas arañando una pizarra.

—No puedes prohibirme nada. No puedes castigarme y no puedes retenerme, porque desde hoy dejas de ser mi madre. Voy a hacer lo que me dé la gana.

Elise se puso roja de rabia. No había nada pudiera decir. No se le venía a la cabeza ningún argumento o amenaza que pudiera convencer a su hija para que se arrepintiera. Liv tomó el ordenador portátil y pasó tranquilamente por su lado. En un acto reflejo Elise la agarró para quitárselo, y ese fue el último error que cometió. De repente, un dolor agudo le taladró la pantorrilla y le hizo soltar un chillido.

Sacudió la pierna por reflejo y una rata gorda y gris se estampó contra la pared. Elise chilló con más fuerza cuando vió a la rata levantarse sobre sus patas rotas y volver a la carga. Al menos una docena de ratas salieron de las profundidades del vestidor y se abalanzaron contra los tobillos de Elise, atacando sin piedad la carne desnuda con sus dientes amarillentos. Liv sacó a Runrun de debajo de la cama y lo sujetó para que se estuviese quieto.

—¿Todavía no te enteras? No tienes poder sobre mi. Voy a irme de este pueblucho, esta noche.

A su espalda, en la ventana, una turba de alimañas, insectos y mascotas muertas en distintos estados de descomposición aguardaban pegados al cristal, ansiosos por entrar. Elise pugnaba por deshacerse de los roedores, pateando y sacudiendo las piernas con todas sus fuerzas. Intentó arrastrarse hacia su hija, extendió los brazos para alcanzarla pero Liv se limitó a caminar lejos de ella. Rodeó la cama hasta quedar justo delante de la ventana y con la mano libre agarró la manija. Elise la miró con la cara desencajada. Tenía el pelo revuelto y la piel roja como si la hubiesen herbido, sus ojos eran la máxima expresión del terror.

—Liv, por favor, cariño, no tienes que hacer esto —sollozó. —Yo te quiero.

—Eres una mentirosa —respondió la chica. Abrió la ventana.

Una masa putrefacta compuesta por miles de patas, garras y dientes irrumpió en la habitación. Trepaban a las paredes, cubriendo de pardo los rosas y violetas, algunos solo podían reptar por el suelo o sobre los muebles como una mancha de petróleo. Antes de que se abalanzasen sobre ella, el último pensamiento de Elise fue: ¿Qué he hecho mal?

Sobre Black Panther y los modelos de protagonista masculino

Por el día de Andalucía fui con mi familia al cine a ver Black Panther. Le tenía el ojo echado a esa película desde hace tiempo, no solo por lo revolucionario de su cast sino por Lupita Nyong’o, esa mujer que nada más verla hace que el mundo no parezca tan malo y te hace creer que la magia es real y que Dios es bueno. La verdad es que no me decepcionó. Estuve pegada al asiento toda la película, maravillándome y llevándome las patitas a los morros como si volviese a tener 5 años. Los entendidos del cine me dirán que exagero, que la peli no es precisamente la quintaesencia de la cultura cinematográfica, pero yo podría empezar a citar los detalles importantes y bien hechos de esta película y aquí estaríamos hasta mañana.

No voy a entrar en el tema racial porque no es mi lugar, y sobre los personajes femeninos (super importantes en la película) seguro que ya habrá muchas que harán artículos maravillosos. En su lugar querría hablar del protagonista: T’Challa, príncipe de Wakanda coronado rey tras la muerte de su padre (que ya vimos en Civil War).

Dejando de lado lo guapo que es este tío (la peli está llena de gente guapa, agarraos los undergarments) lo primero que me llamó la atención es que, comparado con otros personajes, en combate es tirando a meh. Sí, cuando tiene sus poderes de pantera y su traje super molón es la repera pero sin estos la verdad es que el pobre hombre se lleva muchísimas hostias. No es, combativamente hablando, de lo mejorcito, pero es porque aunque por tradición el rey y protector de Wakanda deba ser un guerrero, T’Challa es mayormente un diplomático y un gobernante. Su sentido de la responsabilidad y la justicia son lo que lo hacen un buen candidato al trono, en contraposición a Killmonger, que es un guerrero de diez y toda la pesca pero tiene la empatía rotísima que no suele ser algo bueno cuando tienes que dirigir un país. La mejor cualidad de T’Challa, como ya se vio en Civil War, es la compasión. Es un hombre que aún con sus fallas (el pobre mio es humano y tiene sentimientos) se para a pensar y busca una alternativa al asesinato. Su concepto de justicia no se basa en el ajusticiamiento, como se ve en muchas películas de acción, sino que para él si cometes un error tienes que responder por él y enfrentarte a las consecuencias; la muerte no es solución de nada y si puede evitarla, lo hará. Como todo, en la guerra hay bajas, pero T’Challa acaba concediéndole a su rival un final digno, y no solo eso, busca la forma de que nadie más tenga que verse obligado a tomar el camino de violencia y muerte que tomó Killmonger.

No sé si sois conscientes de lo importante que es tener este tipo de protagonistas masculinos en los tiempos que corren. La presencia de mujeres fuertes es crucial pero en combinación con eso hacen falta nuevos modelos de hombre. Ya vale de que todos los protas sean fantasías del patriarcado, ya vale de los modelos violentos, cínicos, sin empatía, sin capacidad de cuidar. T’Challa tiene momentos de debilidad, se ve capaz de expresar amor más allá de con el interés romántico de turno, es tierno, es inseguro pero sin esconder esa inseguridad con arrogancia. Es humano en su máxima expresión. La ficción necesita más protagonistas así. Chicos como T’Challa, como Steven en Steven Universe, como Marcos en Star contra las fuerzas del mal; chicos con una gran empatía, más centrados en la fuerza emocional que en la fuerza combativa (que ojo, si hace falta dar hostias se dan), con empatía y con capacidad de cuidar. Quiero ver más personajes masculinos así, el mundo necesita más personajes masculinos así.

Sobre la creatividad y las enfermedades mentales

Una pequeña reflexión personal hecha a trozos en mis ratos no tan malos.

 

Hay algo horriblemente frustrante en ser artista de cualquier tipo y tener un trastorno mental. Lejos de servir como fuente de inspiración es un obstáculo que se interpone en mi desarrollo creativo, un lastre que me retrasa y me impide llegar al nivel de calidad que yo considero apropiado, teniendo en cuenta el tiempo que llevo escribiendo y dibujando. Lo que debería ser una jornada normal de trabajo se convierte en una lucha encarnizada contra mi propio cerebro. Los malos pensamientos acechan, aguardan el mínimo atisbo de debilidad para apoderarse de mi e incapacitarme para el resto del día. A veces logro sobreponerme, otras me sumo en un trance disociativo del que tardo varios días en salir. A eso hay que sumarle la culpa de no cumplir con mis obligaciones, fracasar como adulto funcional y autosuficiente. ¿Cómo voy a ser capaz de mantenerme si tardo una semana en realizar una tarea que debería poder hacer en media hora? Semejante esfuerzo me agota física y mentalmente (y los efectos secundarios de la medicación tampoco ayudan mucho). A veces tengo que cambiar mis planes por algún imprevisto (evento social, papeleo, recados varios) y pierdo el tiempo no solo en hacer esa tarea sino lo que necesito para recuperarme después. El sentido común me dice que debo tener paciencia, sin embargo es casi imposible ser paciente conmigo mismo mientras veo a gente de mi edad o incluso más joven triunfar, avanzar con su arte, hacer cosas alucinantes que yo quiero hacer. El ”entonces ve y hazlas” no me sirve, no es tan sencillo.

Las enfermedades mentales no son bonitas. No hay nada poético ni romántico en ellas, no son una revelación de ningún saber supremo. Si alguna vez fingimos que lo son es simplemente como medida desesperada para luchar contra el odio que sentimos hacia nosotros mismo y el miedo de saber que probablemente estaremos así para siempre. Por eso no me enfado con la romantización de algunos trastornos si es la persona que los sufre quien lo hace. ¿Quién soy yo para juzgar cómo afronta otra persona las circunstancias de su vida, más si yo mismo lo hago constantemente? Es divertido y esperanzador pensar que soy algún tipo de mutante guay, como en x-men, y tener mi momento de aceptación y orgullo (o algo parecido) Claro que eso no dura mucho.

La gente que piensa que las neurodivergencias son una fuente de inspiración para el artista y que hay que estar volao para crear no tiene ni idea de lo que es vivir con una neurodivergencia. Es más un lastre que una inspiración. Y sí, hay muchísimas obras inspiradoras basadas en los fantasmas mentales de muchos artistas, pero no es porque necesites estar loco para crear arte, sino porque el arte es una herramienta maravillosa para dejar salir todo lo malo. En mi caso al menos, dibujar o escribir me ayuda a liberarme de los pensamientos oscuros, así como hacerlos palpables, más fáciles de explicar a otras personas y más fáciles de manejar para mi. A veces hace falta sentir la emoción en su totalidad para poder dejarla ir, y no todo el mundo tiene la misma facilidad para expresar esas emociones, sobre todo si son cosas tan complicadas y terroríficas como las que te puede provocar un trastorno o una situación traumatica.