Janko encadenado

 

Janko se revolvió cuanto pudo, pero esas cadenas no iban a romperse tan fácilmente; quienes las hicieron sabían lo que era. La herida de su costado todavía sangraba, abierta y supurando el anticoagulante que le impedía cerrarse naturalmente. Le pitaban los oídos y le costaba enfocar la mirada, pero no se podía permitir desmayarse. Tenía que escapar, como fuera. Desgraciadamente en ese callejón solo había una salida, y estaba bloqueada por el jefe de pista.

—Sabes, Janko, es una pena que tenga que acabar así, eras uno de mis mejores luchadores —dijo el hombre mientras cargaba su vieja escopeta.

Estaba de pie, a pocos metros de él, la distancia justa para tener un tiro limpio pero sin arriesgarse a recibir una dentellada. Janko no llevaba bozal esta vez y el jefe lo conocía lo bastante como para no fiarse. Era un hombre fornido, entrado en años pero que aún mantenía su vitalidad y una reputación lo bastante infame como para que nadie se atreviese a llevarle mucho la contraria. Tras él, en la boca del callejón, había otros dos luchadores aguardando. Chicos jóvenes como Janko, con la sombra de la resignación en el rostro, sabedores de su desagradable labor una vez su jefe hubiera terminado.

—Oh, no me mires así, sabes como funcionan las cosas aquí. —La sonrisa del hombre era una mueca de crueldad —Ya no puedes darnos beneficios, y piensa que así tus compañeros no pasarán hambre. Es el ciclo natural de la vida.

Janko no apartó la mirada. No había desafío ni odio en sus ojos desiguales , solo miedo. Trató de hablar, pero solo le salieron balbuceos. Aunque sabía que ninguna súplica iba a ablandar el corazón del jefe de pista. Él lo apuntó y Janko se sacudió aún más, pegando su cuerpo contra el muro roñoso como si pretendiese atravesarlo. El agua de lluvia empapaba el suelo y lo hacía resbalar, avivaba viejas manchas de sangre de otros como él. Janko podía olerlas como si estuvieran frescas. Soltó un gemido de angustia.

—Deja de gimotear y compórtate como un hombre —lo reprendió. Su voz actuó como un conjuro y Janko se calló. —Estate quieto y acabará rápido.

Pero justo cuando iba a apretar el gatillo sonó su móvil. Durante un instante pareció que el mundo se detenía y el único sonido era aquella tonadilla aguda y pasada de moda. El jefe de pista pareció tener intención de ignorarlo, pero finalmente bajó el arma y chasqueó la lengua con fastidio. Odiaba que lo interrumpieran.

—Diga. Sí, señor… Sí. ¿Cómo dice?

Janko quiso aprovechar su distracción para buscar una nueva vía de escape. El jefe de pista lo vio por el rabillo del ojo y alzó la escopeta a modo de advertencia. No lo mataría apuntando con una sola mano pero bien podía hacer que no pudiera volver a moverse. Ambos lo sabían.

—De acuerdo, en seguida lo preparo todo. —Y colgó.

Se guardó el móvil en el bolsillo con toda la parsimonia, bajó la escopeta y, para sorpresa de Janko, la descargó. Respondió a la mirada de incredulidad del chico con una gran sonrisa torcida.

—Enhorabuena chaval, es tu día de suerte: alguien ha decidido que todavía vales algo. O al menos lo bastante como para que nos salga más rentable no matarte.

Hizo un gesto con la mano y los otros dos chicos se aproximaron. Inmovilizaron a Janko, que estaba demasiado desconcertado como para pensar siguiera en resistirse, y volvieron a ponerle el bozal. La situación era demasiado surrealista. ¿Alguien había pagado por él? ¿Quién podría querer un despojo inservible? La imagen de un rostro le acudió a la mente. No podía ser, era una fantasía estúpida.

¿Pero y si… ?

 

Anuncios

Sobre mi experiencia en el Salón Manga de el Puerto y algunas novedades

¡Agosto de Caos!

Este mes está siendo una pesadilla, pero el comienzo fue bastante bueno. Como visteis en mis redes sociales estuve en el primer salón manga de El Puerto de Santa María (mi ciudad). Fue un proyecto con poco espacio y poco presupuesto pero me hacía muchísima ilusión y tenía ganas de que saliera bien. El Puerto está tirando a muerto, así que cualquier evento de este tipo que pueda salir adelante es bien para mí.

Tuve que pegarme un señor maratón de curro para tener todo el material a tiempo, ya que no tenía nada de stock de anime y para colmo me iba de viaje un par de semanas antes del evento, pero estoy muy orgulloso de lo que pude sacar (podéis ver los modelos de pegatinas en mi Instagram).

En cuanto al evento en sí lo peor sin duda fue el calor. Los stands estaban al aire libre y tuvimos la mala suerte de comernos toda a ola de calor. La organización se ocupó de que no nos deshidratásemos dándonos botellas de agua a todos los artistas y poniendo una ducha improvisada a disposición de los asistentes para refrescarse, sin embargo a pesar de todo eso y de la carpa (y la tela que nos dejaron los del stand vecino bless them mil veces) yo me quemé como un guiri en Benidorm. ¡Soy un ser de oscuridad! El calor y el sol me chafan, pero salí victorioso con muchas ventas y muchos buenos recuerdos.

Dejando de lado a los gilipollas que parecían no enterarse de que la ducha (más bien manguera) era para mojarse ellos y no la mercancía de los stands, la gente fue ULTRA MAJÉRRIMA. Llegaron a pedirme bastantes encargos y tuve la oportunidad de dibujar OCs de otras personas, que es algo que me encanta. Había mucha gente linda que me felicitó por mi trabajo, tengo nuevos seguidores en redes sociales (a los que les debo subir más cosas, lo siento) y he conocido a nuevos compis de curro con los que espero coincidir en otros eventos. En general, ha sido una victoria bastante significativa para mí como profesional, poco a poco veo que las cosas marchan. Quiero intentar ir al menos a un evento más antes del Mangafest de Sevilla en diciembre, mientras podéis comprar mis pegatinas en PuertoComics, la tienda a la que estoy asociado.

 

Ahora novedades:

Ando recuperándome de una recaída pero fuera de las movidas mentales las cosas están yendo bien, así que no creo que tarde en volver a ponerme en marcha. Los que me seguís en Instagram habréis visto que he subido algunos mini cómics; los estoy usando para descargar malos rollos y me está funcionando bastante bien así que seguramente siga haciéndolos y puede que hasta experimente con algo más complejo. También he regresado al que fue mi segundo hogar, el foro de rol de Rocavarancolia (seguidlos en Twitter son genialosos y super creativos) así que os daré bastante el coñazo con ello según vaya recuperando a mis antiguos personajes y mis tramas.

En cuanto al blog, estoy trabajando en el calendario de contenidos y tengo la intención de sacar dos relatos por mes, tanto autoconclusivos como fragmentos de las historias de varios de mis personajes. Me encanta compartir curiosidades con vosotros pero prefiero mostraros mis historias así que le daré prioridad a eso por ahora.

Y hasta aquí las novedades. No olvidéis seguirme en Twitter e Instagram para seguirme la pista entre entrada y entrada y no dudeis en comentar, ya sean chorradas o preguntas sobre lo que se os ocurra. No muerdo (bueno, sí muerdo, pero siempre con amor).

Sobre querer morirse y lo caro que es

Aviso de contenido: Menciones a muerte y suicidio.

La muerte es un tema que me ha fascinado desde que era una alimaña pequeñita. Por una parte porque me aterra, e interesarme por las cosas que me dan miedo es una de mis formas de enfrentarme a ellas, y por otra porque llevo gran parte de mi vida queriendo morirme 24/7. Hoy he estado trasteando con la contabilidad y he sacado cuanto me cuesta al mes mi terapeuta (he empezado de nuevo hace poco) y no he podido evitar pensar si no le saldría más barato a mis padres un entierro. Si total, ya tienen a la otra hija prosperando y seguramente les de más alegrías y menos disgustos.

El caso es que después de que mi terapeuta cancelara nuestra sesión con una increíble antelación de tres horas me puse a buscar presupuestos de servicios funerarios. Encontré este artículo super esclarecedor sobre lo que cuesta un entierro en España sin seguro, así en general (ignorad la publicidad del final) y es caro, joder, es muy caro (unos 3550 euros de media en España, si os da perecita abrir el link, 1900 si como yo y preferís la incineración). Y también muy siniestro, si nos paramos a pensarlo, pues vivimos en una sociedad en la que hasta morirse cuesta dinero ¿Qué coño pasa si no puedes permitirte una despedida para tu ser querido (o para tí mismo si no tienes a nadie que te quiera)? También investigué sobre eso y encontré este otro artículo .

Básicamente deja claro que si se te muere tu padre, o tu tía, o tu abuela, y eres heredero, te cobran el entierro por cojones. Y si no quieres o no puedes, pues tienes que contactar a la beneficencia para que se ocupen de ello. Y ahí ni incineración ni nada: te meten en un nicho que tapan con hormigón y a los cinco años o así tiran tus huesos a una fosa común. Que en realidad no es tan mala cosa, te descompones, como tiene que ser, pero da un poco de penita. En este otro artículo pone que es el Ayuntamiento el que se hace cargo del cuerpo si no hay nadie que lo reclame, pero que dará caza sin piedad a los herederos para reclamarles el dinero de vuelta (mientras eso no les cueste más dinero).

A estas alturas ya en pleno clímax de curiosidad internetera busqué qué es la beneficencia, porque no me acababa de quedar claro. Según la Wiki ”se llama beneficencia a los actos de donación o ayuda voluntaria a los necesitados, así como a las instituciones, tanto públicas como privadas, a través de las cuales se han articulado a lo largo de la historia.” En el caso de España lo gestiona el Ayuntamiento de cada sitio así que en realidad lo que dice el blog 1 y el blog 2 es más o menos lo mismo (digo yo).

Si taso todas mis pertenencias creo que podría sacar el dinero del funeral, o al menos reducirle la deuda considerablemente a mis padres ¡Y luego todo lo que se ahorrarían en comidas, ropa, medicamentos y demases! Luego una de mis voces buenas (algún día os hablaré de mis voces buenas y mis voces malas) me ha dicho que debo sumarle a los costes del funeral la terapia de mis padres y de mi hermana después de que me muera, y ahí ya los números no cuadran. Al final a mis padres les sigue saliendo más rentable pagarme la terapia, al menos por el momento.

Alas grises

Mi abuela solía decir que cuando un niño moría antes de ser bautizado su espíritu se transformaba en un tarans, algo así como un espectro de piel gris y cara permanentemente triste que se oculta en los troncos de los árboles. Me decía que si alguna vez iba por el bosque y oía un llanto debía rezar una oración por su alma y volver corriendo a casa, pues encontrarse con un tarans era signo de mal agüero. Yo estaba en esa edad en la que los niños no hacen caso a sus abuelas, ni a nadie. Cada vez que oía esa historia ponía los ojos en blanco y finjía ignorarla. Estaba convencido de que me lo decían para meterme miedo, ya que desde muy pequeño tenía la costumbre de ir a jugar a un pinar cercano a nuestra casa. Nunca he tenido amigos, las madres del pueblo desaconsejaban a los otros niños mezclarse conmigo y mis pasatiempos no eran, por así decirlo, muy bien vistos. Ahora echo la mirada atrás y comprendo la angustia de mi abuela y mi madre cuando me escabullía de la casa para volver a las tantas de la noche con algún animal muerto entre las manos. Daba igual la reprimenda que me echaran, yo me hacía el arrepentido y al día siguiente volvía a las andadas.

La historia que os quiero contar ocurrió en uno de esos tantos días de juegos a solas en el pinar. Fui en busca de vómitos de lechuza, los que se llaman egagrópilas: bolas de pelo, plumas y huesos pequeños, básicamente lo único que quedaba de sus presas. Los usaba principalmente para asustar a mi primo pequeño, un amante de los ratones y los animales pequeños. Se los dejaba en la almohada y cuando se iba a dormir lo oía chillar y llamar llorando a su madre. Me parecía desternillante.

Salí cuando la tarde estaba ya muy avanzada, así que hacía fresco y los mosquitos empezaban a desperezarse. Había llovido varios días seguidos y cada paso que daba levantaba una nube de esos bichejos insufribles. No importaba cuanto me untase de citronela, sabía que en un rato iba a terminar lleno de ronchas, así que no podría quedarme demasiado rato.

Llevaba andados un par de kilómetros sin apenas éxito. Había encontrado algunas plumas sucias de gran tamaño que podía usar para algo y una moneda de cobre y parecía que eso era lo máximo que iba a conseguir esa tarde. Las piernas me dolían por culpa de las picaduras y en los brazos ya me había hecho sangre de tanto rascarme. Entonces vi algo enganchado en un zarzal que me llamó la atención: un ala gris. ¡Por fin algo bueno! La desenganché con sumo cuidado de la rama para inspeccionarla. Todas las plumas estaban intactas y el hueso que sobresalía estaba completamente limpio, sin restos de carne podrida ni hongos. No solía encontrarme cosas en tan buen estado, casi me puse a dar saltos de alegría. La cosa mejoró: el otro ala estaba al otro lado del arbusto, igual de limpia y entera. Guardé ambas en el bolsillo exterior de mi mochila y me dispuse a volver a casa. Era imposible que pudiese encontrar algo mejor, además estaba ya bastante oscuro y no tenía ninguna linterna. No era como si hubiese ningún peligro en ese bosque; como mucho me encontraría con el borracho del pueblo y tenía claro que él me tenía más miedo a mí que al contrario, pero era un engorro caminar campo a través sin ver nada.

Fue al alcanzar el sendero que conducía a mi casa cuando oí el llanto. De normal habría pensado que venía de alguna casa cercana, el pinar no era tan grande como para no ver las luces de las fincas rodeándolo, pero sonaba preocupantemente cercano, y aun así ahogado, como cuando gritas con la cabeza enterrada en una almohada. El vello de los brazos se me puso de punta, de pronto parecía que la temperatura ambiente había bajado varios grados. El llanto se movía, de árbol en árbol; estaba trazando un círculo a mi alrededor. Sin pensarlo dos veces me santigüé y eché a correr como alma que lleva el diablo. Mientras corría solo tenía a mi abuela en mente, y sus advertencias. No sé cómo me las apañé para cruzar el bosque a la carrera sin tropezarme con nada, pero en un suspiro ya había entrado en el pueblo y subía el camino de adoquines hacia mi casa.

Una vez alcancé la puerta y me vi a salvo, rodeado de la luz cálida del porche me dio un ataque de risa. Me sentí bastante ridículo por haberme asustado tanto y haberme creído, por un momento, los cuentos chinos de mi abuela. Mi madre me abrió la puerta, posiblemente advertida por mi risa, y me recibió a gritos, metiéndome en casa a collejas.

Me mandaron a la cama sin cenar y me importó un bledo; tenía un tesoro maravilloso en mis manos. Me quedé un buen rato despierto bajo las sábanas admirando las alas. ¿De qué pájaro serían? ¿Podrían ser de pichón? Cepillé las plumas con un cepillo de dientes viejo para quitarle cualquier resto de tierra o suciedad que pudiera tener y las guardé en una caja de latón que tenía escondida bajo la cama, de esas donde vienen las galletas danesas y las abuelas usan como costurero. Allí guardaba también muchos de mis tesoros: varias vértebras de rata, un cráneo de pájaro, una lagartija momificada… Me dormí con una sonrisa de satisfacción. Había sido una buena tarde. Ya ni me acordaba del susto estúpido.

.

.

.

Un llanto me despertó en mitad de la noche. Lo primero que hice fue maldecir por lo bajo, pensando que se trataba de mi primo pequeño. Me giré en la cama y al hacerlo, miré a la ventana con los ojos entrecerrados. El corazón me dió un vuelco en el pecho y de pronto el sueño se me fue de golpe. En el vaho de la ventana había aparecido la huella de una manita diminuta. El llanto seguía oyéndose, pero no estaba ahogado como en el bosque, se oía alto y claro al otro lado del cristal.

Llamé a mi madre a gritos. A mi abuela. A cualquiera de mi familia que quisiera oírme, pero parecía que nadie quería. El llanto sonaba ya más alto que mi propia voz. Me escondí bajo las sábanas, haciéndome todo lo pequeño que pude en una esquina de la cama, lo más lejos posible de la ventana. El corazón me saltaba frenético en el pecho, y por si fuera poco, la cama se había puesto a temblar. Yo lloraba llamando a mi madre. Aunque me tapase las orejas con la almohada era imposible dejar de oir el maldito llanto, ni aunque me apretase los lados de la cabeza con todas mis fuerzas. Empecé a ver lucecitas detrás de los párpados y, en algún momento, dejé de llorar, y lo que fuera que estaba al otro lado de mi ventana también.

Cuando abrí los ojos mi madre me estaba zarandeando. Parecía muy asustada. Ya era de mañana y yo estaba empapado en sudor frío. La cabeza me dolía mucho.

Al parecer una corriente de aire había abierto mi ventana con tanta fuerza que había saltado el pestillo y las hojas se habían estampado contra la pared pero nadie había oído nada, y mi madre se había encontrado el percal al ir a despertarme. Había cristales por todas partes. Me ayudaron a incorporarme. Me había hecho un corte en la ceja que sangraba de forma muy aparatosa, pero ya me lo habían tapado con un paño y decían que la ambulancia venía de camino. Yo todavía estaba medio atontado, pero pude ver mis tesoros desperdigados por el suelo entre los trozos de ventana. La caja estaba tirada en una esquina, llena de bollos, y no había rastro alguno de las dos alas grises.

Sobre el gatekeeping y mi descanso de las redes sociales durante el mes del Orgullo

gatekeeping

De UrbanDictionary. Gatekeeping: Cuando alguien decide quién y quién no tiene acceso o derechos a una comunidad o identidad.

 

Hace un par de años el mes del Orgullo para mi era motivo de ilusión y festejo. Encontré la forma de disfrutar del desfile en Madrid incluso con mi ansiedad social y fobia a las multitudes, y cualquier referencia o bandera multicolor que avistara hacia que diera saltitos de alegría. Había logrado definir mi identidad y mi lugar, tenía las etiquetas que cuadraban con lo que yo sentía: Soy una persona pansexual y trans no binaria, y a pesar del miedo al rechazo para mi fue liberador encontrar mi huequito. Todo se fue al traste cuando una persona random de Twitter dijo que si veía a alguien con una bandera pansexual en la manifestación le pegaría una paliza.

Teniendo en cuenta lo que escribo, a qué me dedico y que he sido un bicho raro prácticamente desde que nací ya debería haberme acostumbrado a que estos comentarios me resbalasen. Hay gente que va a despreciarte por las cosas más triviales, es un hecho, pero es un poco más difícil de tragar cuando viene de gente que se supone está en tu mismo barco. A ese comentario le siguieron muchos otros de distintas personas cuestionando todo aquello que me hacía sentir parte de algo: que si ser no binario es imposible, que si no eres de esta forma es que no eres trans de verdad… Sin saber muy bien cómo me había metido en una batalla de terminologías que o no entendía bien o no tenían sentido para mi porque no se correspondían para nada con lo que yo había vivido. De un año para otro todo estaba mal y de pronto gente a la que no conocía me instaba a renunciar a lo que yo creía que era sin más explicación que: eres una mierda de persona si usas X. No fui la única en sufrir esto, veía a muchas personas cercanas pasándolo mal por confrontaciones o comentarios de gente que había decidido que tenía el derecho a decir quién podía formar parte de la lucha queer y quien no y quién era aceptado a enseñar el jeto en el Orgullo y quien no. Ese año me quedé en casita con mis colegas.

Llevo una racha muy fea de dudas y conflictos de identidad. Ser no binario en un mundo en el que por no existir no existen ni pronombres neutros es difícil y si a eso le añades un par de trastornos mentales y autoestima más bien rotilla pues la cosa se complica aún más. De pronto sentirme parte de algo o verme validada en todos los aspectos de mi vida se hizo súper importante para mi. Perdí la confianza en mis habilidades artísticas, perdí la confianza en la gente a la que más quiero y a mi alrededor todo el mundo me parecían una panda de traidores. Me volví paranoica y miedica, sufría ataques de pánico y disociaciones mientras luchaba ¿contra qué? ¿para conseguir qué? Un año después de haber dejado Madrid y vuelto a casa de mis padres para intentar rehacer mi vida o por lo menos aprender a fingir que soy un adulto funcional y responsable de cara al mundo profesional, el mes del Orgullo me trajo recuerdos feos de inseguridades que tengo y esa necesidad de validación que no me va a llegar nunca, porque a esta gente random de Internet mi recorrido vital, mi historia y mis sentimientos le importan una soberana mierda. Me hizo falta una recaída (otra más) para darme cuenta de que por mucho que necesite estar en las redes sociales para darme visibilidad no iba a servirme si me drenaba de energía hasta el mundo de que me volvía incapaz de trabajar en lo mío. Hice lo que hago en muchas otras circunstancias: huí, solo que esta vez la huida iba a tener un fin más allá de evadirme de lo que me da miedo. Tenía que buscar la forma de gestionar esto, no me podía permitir que un comentario de una persona aleatoria de Internet me dejase fuera de combate varios días.

La misma semana de dejar las redes fui a una presentación de Gabriella Campbell en Málaga (ya os hablaré del libro maravilloso que ha hecho junto a José Antonio Cotrina). Un viaje de dos horas y media en el coche de un desconocido y un fin de semana yo sola con mi familia de allí. Fue terapéutico. No solo tuve la oportunidad de volver a ver a Gabriella, a la que echaba muchísimo de menos y a la que siempre es un gustazo de oír, ya sea hablando sobre temas literarios o chorradas varias con una cerveza por delante; también pude conocer a LiberLibélula, ilustradora de todas las portadas de la versión online de Las Crónicas del Fin y de la versión en papel. La primera impresión que me dio Liber por Internet es que era alta y gilipollas; cuando la conocí en persona descubrí que era bajita y jodidamente dulce y simpática. Ese fue el primer punto de inflexión: lo mucho que las redes sociales distorsionan nuestra percepción de otras personas. Con ella tuve una conversación MUY necesaria y nutricia y hasta me recomendó un libro que, aunque no me va a solucionar ningún problema existencial, sí que me ha hecho replantearme muchas cosas sobre cómo me enfrento al mundo. Tuve otras dos conversaciones maravillosas ese fin de semana, con miembros de mi propia familia, que supusieron un alivio para muchas cosas que me preocupaban en el momento. Me pateé media ciudad y vi muchas cosas bonitas, acaricié gatetes y perretes y descubrí que todavía puedo comer croquetas con los braquets puestos. No se puede decir que el viaje me haya curado la depresión pero me permitió parar, lamerme las heridas y animarme a buscar un nuevo enfoque.

Durante todo este mes he podido trabajar en ese enfoque, tanto con mi nueva terapeuta como conmigo mismo y con el apoyo de gente que me conoce y a la que le importo de verdad. Sé que cuando vuelva a las redes sociales esos comentarios seguirán ahí y aún me harán daño, pero al menos tengo mis prioridades en orden, objetivos que quiero cumplir este mes que empieza y la certeza de que sé quien soy mucho mejor de lo que pensaba, que no necesito la validación de toda la gente del planeta, que hay gente que va a estar en desacuerdo conmigo y que tampoco se acaba el mundo por que eso pase; que tengo derecho a defenderme pero no tengo la obligación de meterme en ningún fregao tóxico ni en ninguna lucha de egos. Tengo mejores cosas que hacer, como corregir el relato que voy a publicar en el blog la semana que viene.

Nota: Sé que no hace falta que nos valide todo el mundo pero a veces es necesario que alguien te diga que todo está bien. En mi caso esas personas fueron Peppermint y Jeffrey Marsh, dos rayos de luz cósmica que agradezco que compartan mundo conmigo.

Recomendación: Cuentos clásicos de vampiros

Últimamente estoy un poco obsesionado con los vampiros. No es algo nuevo, es un interés que he tenido toda mi vida de forma intermitente, aunque se haya intensificado desde mi descubrimiento del rol de Mundo de Tinieblas. Por eso cuando di con este libro no pude resistirme a comprarlo.

9788475646213

Como ya dije en mi artículo sobre Seis de cuervos, soy una persona jodidamente superficial que sí juzga los libros por su portada y posiblemente no lo habría comprado si no estuviese editado de forma tan bonita (o al menos me lo habría pensado antes de agarrarlo y correr hasta la caja con él). El libro es una recopilación de trece cuentos de vampiros, ordenados cronológicamente y encabezados por El vampiro de John William Polidori. Este relato fue la inspiración del mito del vampiro como hoy lo conocemos y que sirvió de modelo para otras obras. Polidori, por su parte, se inspiró en un relato de Lord Byron Fragmento de una novela, para escribir su historia y en el propio Byron para su vampiro (no T no shade).

La verdad es que tras leer el relato y saber del bullying que le hacía Byron, le he cogido un extraño cariño a Polidori y ahora es mi hijo muerto hace más de 190 años. Santa Veronika te tenga en tu gloria, bebé.

A pesar de que todos los relatos están muy bien elegidos y traducidos y ofrecen un buen cuadro de cómo se ha creado el mito del vampiro, solo unos pocos me han marcado. Os voy a hacer un pequeño resumen de mis favoritos (sin sopilers) Si queréis que hable de alguno de forma más extensa, esté o no en esta lista:

El vampiro– John William Polidori: El joven Aubrey, que no es para nada un self insert del autor, se interesa por un atractivo noble concido como lord Ruthven y se va de viaje con él por Europa. Pero el seductor aristócrata resulta ser algo que seguro ninguno de vosotros imagina (chan, chan, chan)

La muerta enamorada– Théophile Gautier: Un joven sacerdote se enamora perdidamente de una dama el mismo día de su ordenación, lo que le empuja a llevar una doble vida. (A este le dedicaré un artículo aparte lo queráis o no porque la mujer, Clarimonde, es mi crush máximo y le debo odas, poemas y cuadros al óleo)

La buena lady Ducayne -Mary Elithabeth Braddon: Una joven empieza a trabajar como dama de compañía de una anciana adinerada. Por alguna razón todas sus acompañantes anteriores acabaron terriblemente enfermas y tuvieron que dejar el trabajo a los pocos meses.

La tumba de Ethelid Fionguala– Julian Hawthorne: Los amigos de Keningale lo visitan para interrogarle sobre su repentino cambio de actitud desde el regreso de su viaje por Europa.

La verdadera historia de un vampiro– Stanislaus Eric Stenbock: Una anciana baronesa nos narra la historia de cómo un invitado de su padre, al que conoció por pura casualidad, destruyó su hogar y a su familia.

El huésped de Drácula– Bram Stoker: Un caballero inglés de visita por Múnich hace caso omiso de su cochero y decide desviarse de su camino para dar un paseo por el campo. Pero debe volver antes del ocaso, pues es Walpurgis nacht, la noche de las brujas.

¡Y ya está! Aquí os dejo el link a la página de la editorial con las referencias del libro y su precio, por si lo queréis buscar. Contadme, ¿cuáles son vuestros relatos favoritos sobre vampiros? ¿Hay alguno del que os gustaría que hablase? ¿Conocíais alguno de los cuentos que he mencionado? ¡Tened buen finde y hasta la semana que viene!

Sobre la locura como espectáculo

La primera vez que supe sobre el Hospital Real de Bethlem fue en un libro que compré durante mis vacaciones en Londres hace ya algunos años. Se titulaba London’s Strangest Tales y era una recopilación de curiosidades históricas de la ciudad, algunas simpáticas y otras no tanto. Para los que no lo sepan, Bethlem no fue solo el primer hospital psiquiátrico de Europa, si no que también ha pasado a la historia como el peor. Su mala fama se remonta al siglo XIV, cuando empezó a recibir pacientes ”débiles de mente”. El trato a los pacientes era brutal: cadenas, confinamientos, latigazos, hambruna y una falta total de higiene eran el pan de cada día tras sus muros y ni el cambio de director ordenado por Jaime I en el siglo XVII, ni el ordenado por Carlos I en el XVII mejoraron la situación; de hecho fue en este último siglo cuando el hospital entró en una de sus épocas más oscuras: el comienzo de las visitas públicas. Desde personajes ilustres que acudían, según decían, como obra de ”caridad” hasta ciudadanos normales que buscaban un sitio donde pasar la tarde del domingo, miles de londinenses dejaban sus monedas para ver a los “lunáticos” en acción (muchas veces soliviantados por los cuidadores para ofrecer un mayor espectáculo). Estas visitas no sólo tenían como objetivo conseguir fondos para el mantenimiento de la institución (aunque esos fondos no fuesen invertidos precisamente en comida para los internos) sino que tenían una función moralizante. Y es que en el siglo XVIII estaba muy extendida la creencia de que la inmoralidad y el vicio podían llevarte a la locura. Pero seamos realistas, es poco probable que los 96.000 ingleses que, se especula, acudían anualmente al manicomio durante las vacaciones fueran para ”aprender una lección de moral”.

rp8Bedlam representado por William Hogarth en su serie A Rake’s Progress

El hospital pasó a ser conocido popularmente como Bedlam, y esta palabra aún hoy se usa como sinónimo de locura y caos. Su infamia pasó a la historia y este episodio concreto ha hecho que muchas personas se echen las manos a la cabeza, pero ¿Realmente estamos tan lejos de ese comportamiento como pensamos? La deshumanizacion de las personas con diversidad funcional, mental o fisica, y su explotación para divertimento no ha sido algo exclusivo de Bethlem ni de los ingleses, ni se ha detenido después del siglo XVIII. A muchos nos sonarán los freakshows y otros espectáculos por el estilo en los que personas extrañas eran expuestas públicamente para el deleite del público; y los programas de televisión, series, películas que muestran personajes neurodivergentes como crueles asesinos, monstruosidades o comportándose de forma ridícula precisamente con el objetivo de hacer reír. Personalmente no veo mucha diferencia entre las razones de consumo de estas representaciones y las que llevaban a las visitas en Bedlam: entretenimiento a costa de o ejemplo de vida indeseable. Paraos un momento a pensar en los personajes locos o raros que disfrutamos y por qué, en cuántos de ellos tienen algo que los defina aparte de su condición.

Aun nos queda mucho camino por recorrer para eliminar estos conceptos tan arraigados en nuestra cultura y para que las personas neurodivergentes y con diversidad funcional tengan su lugar en el arte y el entretenimiento como personas y no como producto.

Mi experiencia en el Ficfest y algunas novedades

¡Buenas, gentecilla! Como ya conté en las redes sociales, el domingo pasado volví de Sevilla y me he tomado algunos días para descansar y reorganizarme. Los días de descanso eran imprescindibles porque el evento ha sido una verdadera paliza, hacía mucho que no pasaba tantas horas despierta (durante el día) y tener que pasar tanto tiempo en un entorno social me ha desgastado bastante. Pero ahora estoy más o menos recuperada y tengo nuevos y jugosos datos con los que trabajar.

En cuanto al evento en sí, digamos que no salió especialmente bien. La asistencia fue bajita (en realidad tiene algo de sentido, era una mala fecha y teníamos al lado una feria de ciencias. ¿Cómo íbamos a competir con pieles de anaconda y muelas de elefante?) y las ventas por extensión también fueron bajitas, tanto para mí como para otros artistas y artesanos con más experiencia. Hice una inversión bastante importante teniendo en cuenta que no tengo ingresos de ningún tipo y no pude recuperar ni lo que me costó el stand (y el mío era de los baratos). Aun así, ¿diría que fue una total pérdida de tiempo y que no tendría que haber ido? Para nada. He aprendido un montón del funcionamiento de este tipo de eventos y para el próximo mi nivel de ansiedad será mucho más bajo, porque ya sabré lo que puedo encontrarme; he podido comprobar que mi trabajo gusta y que hay gente que está dispuesta a comprarlo (mi nivel de autoestima no está precisamente por las nubes y este punto ha sido super importante para mi), y he conocido a gente del mundillo, que se dedica a lo mismo que yo y de la que puedo aprender muchísimo. No soy exactamente asocial pero las interacciones con otras personas me cuestan así que encontrarme con esta gente tan maja fue un alivio y la verdad hizo más amenas las horas que tuve que pasar en el stand poniendo cara de persona decente para que la gente me comprara cosas. Además ahora sigo a muchos artistas nuevos e interesantes a los que lanzarles euros de vez en cuando (o pegatinas, porque he descubierto lo maravilloso que es intercambiar mercancía con otros ilustradores y me encanta).

Así que en resumen: aunque la cosa no haya salido como yo esperaba estoy muy feliz de haber ido.

Tengo que darle las gracias a mi hermana por aguantar conmigo los tres días en el stand y saltarse clases por mi, a mi amiga Shere por llevarme y traerme al Fibes y hacerme ofrendas en forma de magdalenas y chocolate, y a su hermana Rocío por acogernos en su piso. También a mis padres por echarme una manita cuando no me dio el presupuesto y por ayudarme a recortar pegatinas (la tarea más horrible y coñazo a la que deben enfrentarse los artistas de las convenciones, parece ser).

Y por supuesto muchas gracias a todas las personitas que os habéis llevado cositas mías y/o me habéis seguido en redes sociales. Aquí os dejo una imagen de algunas de las cosas que compré y una lista de todos los artistas majérrimos que he conocido para que podáis echar un ojo a su trabajo. (No están todos los que son así que perdonadme si me he dejado a alguien)

cositas ficfest

@evangelinedraws (autora de la ilustración de la derecha)

@julia_waa (autora de las pegatinas de Love Live)

@roohend

@chibi.carrera

@coffeeitea

@chibimar_arts

@rociorodrigue

@toseart

@juanjo_lopez_artist

@ellinasart

@noeruchan

@oteinjosema

@ramirezpau

@lupusaquam

Ahora novedades.

Como necesito recuperar al menos parte de la inversión que hice para el Ficfest voy a abrir encargos. Todavía tengo que aclararme con los precios pero el lunes tendréis toda la información en mis redes sociales. En principio dibujaré OC’s y personajes de rol, chibi o retrato, y avatares para foros y redes sociales. También estoy pensando en abrir una tienda online pero eso es un proyecto más a largo plazo.

A pesar de lo bien que me ha sentado este descanso, he decidido volver a instalarme Twitter en el móvil. Me he dado cuenta de que es una red social que necesito para promocionarme, pero estudiaré la forma de llevarla sin que suponga un riesgo para mi salud mental. Muy a mi pesar voy a tener que hacer una limpieza importante, incluso de gente que me cae bien.

Por último, he sacado tumblr de mis redes sociales ”oficiales” pero seguiré usándola para subir cositas, especialmente bocetos, concepts y dibujos de mis personajes y cosas NSFW (Not Safe For Work… porno y gore, vamos), así que os podéis pasar a cotillear de vez en cuando.

Recomendación: Seis de Cuervos

Sant Jordi fue hace varios días pero yo voy con retraso en todo. Levaba tiempo queriendo hacer un post de recomendación y me pareció la oportunidad perfecta para hacerlo. La recomendación es una novela de Leigh Bardugo: Seis de Cuervos.

Sí, ya sé que ya lo recomendé por twitter en su momento pero solo tengo una persona con la que hablar de él y es un libro que me pareció tan bueno que necesito que la gente sepa de él.

El ”Nunca juzgues un libro por su portada” suelo pasármelo por un sitio muy indecoroso. Soy un esteta, una persona superficial que se deja llevar por la belleza de las cosas. Por esto mismo tengo la tendencia a comprar libros solo porque me parecen bonitos (de hecho, me resisto mucho a comprar libros feos o mal encuadernados, salvo que alguien me haya convencido de que me van a encantar)

El libro que os quiero recomendar hoy lo compré precisamente por su encuadernación: no solo todo su diseño está super cuidado (la portada, el negro del borde de las páginas, los inicios de capítulo, los mapas) sino que además cumple con el tipo de estética que más me enamora. Esto es: que es tan darks que caga murciélagos. Para colmo cuando leí la sinopsis vi que cumplía varios de mis fetiches literarios: organizaciones criminales, referencias a cartas o juegos de azar y una misión para infiltrarse en un sitio de máxima seguridad.

9788416387588

Os dejo aquí la sinopsis:

Kaz Brekker, un genio del crimen que regenta un antro de juegos de azar y apuestas conocido como el Club Cuervo, debe reunir a un grupo de seis personas con las habilidades necesarias para entrar (y salir) de la Corte de Hielo, una fortaleza inexpugnable que mantiene bajo llave un secreto que podría dinamitar el equilibrio de poder en el mundo.

Es probable que nadie sobreviva a esta misión, pero si quiere hacerse rico más allá de lo que alcanza su imaginación, Kaz va a tener que jugárselo todo a una sola carta. Y esa carta es un Seis de Cuervos.

Ya veis, nada de elegidos ni de salvar el mundo sino una misión impulsada por el poder del dinero. Y es que no hay héroes entre los seis protagonistas, son una panda de sinvergüenzas que se mueven por pura motivación personal, que han tenido vidas de mierda y solo buscan vivir decentemente, aunque sus métodos para lograrlo no tengan nada de decentes. A lo largo de la historia vas conociéndolos uno por uno, descubriendo lo que los mueve y el porqué de cómo son y, al menos en mi caso, eso hace que os enamoréis perdidamente de todos. Son personajes tiernos, complejos, humanos, con un montón de dobleces y resulta muy fácil identificarse con ellos o simplemente desarrollar la necesidad de adoptarlos como a tus hijos y cuidarlos por la eternidad. Además, son un grupo bastante diverso: hay gente no-blanca, gente lgtb, gente con diversidad funcional… Creo que no había visto tanta variedad en un grupo de protagonistas desde Avatar (la serie, no la peli de los monos azules).

Los personajes no son lo único bien construido. La ambientación también quita el aliento. Aunque todos los países mencionados están basados en naciones reales y con un par de detalles puedes adivinar en qué se ha basado para cada una, la descripción de las ciudades, las organizaciones, religiones y especialmente el sistema de magia son jodidamente únicos. La magia en este mundo convive con la tecnología y ambas están bastante equilibradas, de forma que los personajes con habilidades especiales no son automáticamente invencibles salvo si viene otra persona con habilidades especiales a bajarlo del podio. Me pareció refrescante y, personalmente, nunca lo había visto en ninguna otra historia (a lo mejor es porque leo poco así que si conocéis más libros asi porfa PORFA recomendádmelos).

La historia, por su parte, está muy bien hilada y engancha desde la primera página. No sé si lo he dicho alguna vez por aquí pero tengo la capacidad de concentración de un pez de colores y leerme un libro me cuesta la misma vida. Durante una gran parte de mi vida dejé de leer porque me costaba demasiado esfuerzo y porque no encontraba historias que me llamasen los suficiente. Pues bien, Seis de Cuervos me tuvo leyendo hasta las 5 de la mañana varias noches seguidas, y ese fue el despertar de mi sed lectora y gracias a él he vuelto a leer con las mismas ganas que en mis años mozos.

Así que no sé qué mas necesitáis para convenceros de que os leais el maldito libro. ¿Tengo que deciros que la autora es jodidamente guapa y darks? ¡Porque lo es! ¿Que aparte de la encuadernación super chula tiene ilustraciones originales de los personajes? ¡Porque las tiene! (Aunque yo decido ignorarlas porque me los imagino de otra forma, pero no quita que sean preciosas)

¡Leed el maldito libro! ¡Hacedlo! No os arrepentiréis y me haréis una alimaña feliz.

(Hay una segunda parte que todavía no he leído porque se me acumulan las lecturas de documentación pero cuando lo haga volveré por aquí y os daré el coñazo de nuevo.)

Ficfest 2018

¡Hola gentecilla! Antes de nada, mis disculpas por no haber publicado nada el jueves, pero prometo que ha sido por razones de fuerza mayor. Estoy dando los últimos toques a un par de proyectos y todo mi tiempo y energías (o más energía que tiempo) están puesto en ellos. El no más importante pero sí inminente es del que os voy a hablar hoy:

¡Voy al FicFest de Sevilla!

No he querido decir nada antes porque tenía miedo de gafarlo o de que, por la razón que fuera, acabase echándome para atrás. Suelo tener mala suerte con este tipo de cosas y no me gusta comprometerme si no tengo la seguridad al 100% de que voy a cumplir. Y bueno, a menos de dos semanas del evento, con la imprenta llevándose mis ahorros y la contabilidad absorbiendo mi alma queda claro que voy a estar allí, y ¡me muero de ganas! Aquí tenéis más información sobre el Ficfest.

Es la primera vez que voy a una convención con mi propio stand de ilustrador, la primera vez que saco mi material a la venta y la primera vez que acepto encargos remunerados, así que si os pasais por el Ifema porfa venid a verme, aunque sea para saludar.

Plano FICFEST

Por supuesto el gran monstruo de la ansiedad está especialmente intensito estos días y ya he tenido un par de momentos de ”¡Si cierro los ojos moriré así que debo renunciar a dormir hasta mayo!” pero el nuevo tratamiento y maratones nocturnos de Avatar mientras recorto pegatinas lo están manteniendo a raya (más o menos). Aún con todo creo que saldrá bien, he tenido la suerte de contar con la ayuda de dos amigas que tienen varios años de experiencia en esto de las convenciones: J3nysama y Shirocreate. Echadle un vistazo a su trabajo porque son ambas super talentosas y lindas.

No habrá entrada el jueves 3 porque será el día que tire para Sevilla, pero esta semana os tareré una recomendación para Sant Jordi (un poco tarde, lo sé). También estaré subiendo fotitos de la mercancía que llevaré al Ficfest en mi Instagram.

¡Deseadme suerte! Os prometo una descripción pormenorizada de la experiencia cuando vuelva.